Megafonía para Espacios Abiertos en Instalaciones Municipales
Megafonía para Espacios Abiertos en Instalaciones Municipales
LLAVANERES · CABRIANES · CUARTELES DEL BRUC
¿Qué determina la solución de megafonía en un espacio abierto?
¿De qué depende el altavoz que se acaba instalando en un espacio abierto municipal?
Sobre todo de cómo reparte el sonido, que pesa mucho más que los vatios que entregue. Si lo que hace falta es que un aviso se entienda a distancia y por encima del ruido, la bocina es la que mejor lleva la voz. Si hay que cubrir un perímetro entero sin dejar zonas mudas, reparte mejor un proyector de sonido. Y si además va a sonar música, hace falta un altavoz que baje hasta los graves. Solo después se mira dónde va a colgarse cada uno: a la intemperie pedimos IP66, y un IP54 únicamente si queda resguardado bajo un alero.
Un patio, una grada, la plaza de un pabellón o el claustro de un edificio histórico se sonorizan casi siempre con los mismos ingredientes: unos pocos altavoces, un amplificador pequeño y una línea de cable. La parte fácil es esa.
La difícil es acertar con el altavoz, porque el catálogo es enorme —bocinas, proyectores, columnas, esferas de jardín, recintos de dos vías— y cada familia está pensada para resolver bien una cosa y mal las demás.
La equivocación habitual es plantearlo como un problema de potencia. Casi nunca lo es.
Un espacio abierto no tiene paredes que devuelvan el sonido, así que lo que llega a cada punto depende de hacia dónde apunta cada altavoz y con qué apertura, no de cuántos vatios entrega el amplificador.
Por eso la conversación útil no empieza por el equipo, sino por tres preguntas: qué va a sonar, a quién tiene que llegar y qué hay alrededor. Con eso respondido, la elección casi se hace sola.
En este artículo lo vemos con tres instalaciones que hicimos para administraciones públicas de la provincia de Barcelona, cada una con un problema distinto y, por tanto, con una solución distinta.
Megafonía exterior junto a viviendas: ¿por qué pesa más la directividad que la potencia?
¿Qué dato del altavoz decide si el sonido acaba llegando a las viviendas vecinas?
El ángulo de cobertura. Un altavoz de 66° concentra el sonido en una franja estrecha y deja los laterales muy por debajo; uno de 95° reparte casi en semiesfera. Junto a viviendas, varios altavoces de haz estrecho trabajando a media potencia molestan menos —y se entienden mejor— que uno de haz ancho a plena potencia.
Es la primera preocupación que nos plantean en cualquier instalación municipal, y con razón: una queja vecinal por ruido acaba llegando al pleno.
El reflejo natural —bajar el volumen— no resuelve nada, porque el sonido sigue yendo a todas partes, solo que más flojo: los vecinos lo siguen oyendo y el público deja de entenderlo. El parámetro que sí manda es la directividad, es decir, la apertura del haz que produce el altavoz. Los tres modelos que instalamos cubren 66°, 90° y 95°, y esa diferencia decide qué parte del recinto queda regada y qué parte no.
Después está el ajuste fino, y aquí es donde la línea de 100 V se gana el sueldo: cada altavoz lleva su propio transformador con varias tomas, así que dos altavoces de la misma línea pueden trabajar a potencias distintas. En Llavaneres los dos centrales quedaron en la toma de 50 W, porque apuntan a la grada, y los dos laterales en la de 25 W, porque son los que miran hacia fuera.
Conviene conocer un dato: en Cataluña cada municipio tiene aprobado su mapa de capacidad acústica, que fija los límites de cada zona. No es un criterio que nos inventemos nosotros: está publicado y es el que hay que respetar.
Megafonía para la grada de un campo de fútbol: ¿por qué elegimos bocinas en Llavaneres?
La grada del campo de fútbol municipal de Sant Andreu de Llavaneres tiene 292 personas de aforo, está cubierta por una marquesina metálica y tiene viviendas cerca. Instalamos cuatro bocinas sobre las vigas de la cubierta, dos apuntando al centro del graderío y dos hacia los laterales.
Dos razones. La primera, que ahí lo único que tiene que funcionar es la voz: un aviso debe ganarle al ruido de un partido, y la bocina es el altavoz que más rendimiento da en la banda donde vive la palabra. La segunda, la forma del haz: 66° en horizontal, el más estrecho de los tres modelos del artículo, así que con viviendas a pocos metros pesó más que cualquier otra cifra. A cambio no reproduce graves —arranca en 153 Hz— y como música suena pobre, pero ahí no hacía falta.
¿Necesitas sonorizar un espacio municipal?
Solicitar presupuesto sin compromisoMegafonía perimetral en un pabellón deportivo: ¿por qué descartamos la bocina en Cabrianes?
En Cabrianes, en el término municipal de Sallent, había que sonorizar el exterior del pabellón, que da a una plaza, por tres de sus fachadas. Aquí el problema no era llegar lejos sino cubrir de manera uniforme, sin puntos donde el sonido desapareciera.
Con bocinas habría hecho falta más cantidad y habrían quedado zonas de sombra entre haz y haz. El proyector de sonido abre 90°, solapa con el siguiente y cubre más superficie con menos puntos, además de reproducir música ambiente con dignidad. Ocho unidades por las fachadas, agrupadas en dos zonas —Darrera Pavelló y Plaça Vinya— para encender solo la parte que interese en cada acto. El ayuntamiento aportó el elevador, lo que simplificó el montaje.
Megafonía exterior en un edificio protegido: ¿qué condicionó la instalación del Bruc?
En los Cuarteles del Bruc, en Barcelona, hay casi 200 metros de espacio abierto donde se celebran actos protocolarios, con música además de discursos.
Ahí no bastaba con que se entendiera la voz: hacía falta sonido completo, y eso solo lo da un altavoz que baje hasta los graves —70 Hz, frente a los 153 Hz de una bocina, que sencillamente no los reproduce—.
Instalamos ocho recintos coaxiales repartidos por el muro perimetral, colocados bajo el vuelo de la cornisa porque su protección es menor que la de los otros dos y necesitan quedar semi expuestos, con soportes adaptados al tipo de fachada y la canalización disimulada. La instalación tenía que oírse y no verse.
¿Qué normativa aplica a la megafonía en espacios públicos?
¿Quién fija el límite de ruido que puede emitir una instalación municipal?
El mapa de capacidad acústica del municipio, aprobado por cada ayuntamiento, que asigna a cada zona su nivel máximo. Por encima está el marco estatal y autonómico de contaminación acústica, pero el valor concreto que hay que respetar sale del mapa local.
Contaminación acústica. La referencia estatal es la Ley 37/2003 del Ruido y el RD 1367/2007; en Cataluña, la Llei 16/2002 y el Decret 176/2009. Y por debajo, lo que manda de verdad: el mapa de capacidad acústica del municipio.
Instalación eléctrica. El Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión, en su ITC-BT-30, considera las instalaciones a la intemperie como emplazamientos mojados. En la práctica significa que todo el cableado va entubado y las conexiones protegidas frente a proyecciones de agua.
Los altavoces llevan además un grado de protección certificado según la norma UNE-EN 60529: un IP66 aguanta la lluvia empujada por el viento y un IP54 necesita ir bajo un alero.
Instalaciones deportivas. Las normas NIDE del Consejo Superior de Deportes piden megafonía sectorizada e inteligible, pero solo donde se celebren competiciones nacionales de nivel profesional.
Un campo municipal no está en ese supuesto y puede resolverse con un sistema más sencillo.
Y una precisión que evita malentendidos: esto es megafonía de avisos y música ambiente, no un sistema de alarma por voz para evacuación, que se rige por la norma EN 54 y es otra instalación con otros requisitos y otra certificación.
¿Cómo trabajamos con ayuntamientos y organismos públicos?
Visita previa con el técnico municipal. En Llavaneres vino la ingeniera del ayuntamiento a la visita y fue ella quien fijó dónde se podían anclar los equipos. Es la manera correcta de empezar: el responsable del edificio marca los límites antes de que nadie compre nada.
Obra sin cerrar la instalación. Un campo o un pabellón municipal no puede pararse porque haya obra. En Llavaneres el campo estaba ocupado a partir de las cinco de la tarde, así que trabajamos por las mañanas, en dos jornadas. Y allí no se podía entrar con plataforma elevadora porque el césped se hunde, así que se montó desde la propia estructura de la grada.
Aprovechar la infraestructura existente. Antes de tender cable nuevo miramos qué hay. En Llavaneres reutilizamos la línea de los altavoces antiguos; en el Bruc, el previo de sonido que ya tenía el cliente. Menos obra, menos coste y menos intervención en un edificio que no es nuestro.
Tramitación administrativa. Trabajamos habitualmente con ayuntamientos y consejos de pueblo, y tenemos el circuito rodado: presupuesto firmado antes de pedir material, documento contable de autorización y disposición del gasto, y facturación electrónica. En Cabrianes entramos las facturas por la plataforma e-FACT y tramitamos con el Consell de poble y con la intervención del Ajuntament de Sallent.
¿Qué diferencias hay entre los tres sistemas instalados?
| Característica | Campo de fútbol de Llavaneres | Pabellón de Cabrianes | Cuarteles del Bruc |
|---|---|---|---|
| Altavoz instalado | Ecler eMSP50Ti | Fonestar PF-35T | Equipson Arena 10CX |
| Espacio sonorizado | Grada cubierta, 292 personas de aforo | Perímetro del pabellón, 3 fachadas | Espacio abierto, 196 m |
| Qué tenía que sonar | Avisos y locución | Avisos y música ambiente | Actos protocolarios con música |
| Tipo de altavoz | Bocina exponencial | Proyector de sonido | Recinto coaxial |
| Modelo | Ecler eMSP50Ti | Fonestar PF-35T | Equipson Arena 10CX |
| Unidades y potencia | 4 · 50 W y 25 W | 8 · 30 W cada uno | 8 · hasta 200 W |
| Ángulo de cobertura | 66° H × 103° V | 90° H × 80° V | 95° × 95° |
| Respuesta en frecuencia | 153 Hz – 20 kHz | 90 Hz – 20 kHz | 70 Hz – 20 kHz |
| Protección IP | IP66 | IP66 | IP54 (semi expuesto) |
| Zonas de sonido | 1 | 2 | Varias |
| Problema resuelto | Vecinos cerca y sin acceso para elevador | Cobertura uniforme en el perímetro | Fachada protegida y sonido de calidad |
| Datos tomados de las fichas técnicas oficiales de fabricante. Redactado con asistencia de IA, aprobado por Mister Mix. | |||
Preguntas frecuentes sobre megafonía para espacios abiertos
¿De qué depende principalmente el coste de sonorizar un espacio municipal al aire libre?
Menos del equipo de lo que se suele pensar. Lo que más mueve el presupuesto es si existe cableado aprovechable hasta la zona, cómo se accede a los puntos donde van los altavoces —una fachada sin acceso para elevador multiplica las horas— y cuántos puntos exige la forma del espacio. El material suele ser la partida menor de las tres.
¿Podéis facturar a un ayuntamiento por los cauces habituales?
Sí. Audiovisuales Mister Mix trabaja con presupuesto firmado, documento de autorización y disposición del gasto, y facturación electrónica a través de las plataformas habituales de la administración, como e-FACT. Si el circuito interno del consistorio tiene alguna particularidad, se nos indica y lo seguimos.
¿Hay que cerrar la instalación mientras se hace la obra?
Normalmente no. Se planifica en función del calendario de uso: en el campo de fútbol de Sant Andreu de Llavaneres trabajamos de mañana porque las instalaciones estaban ocupadas por las tardes. Lo habitual es resolverlo en una o dos jornadas por espacio.
Una vez instalada la megafonía, ¿quién la maneja? ¿Hace falta formación?
La maneja el personal del centro o el club, sin conocimientos técnicos. Los amplificadores llevan reproductor integrado —se conecta un USB o se empareja un móvil por Bluetooth— y dejamos rotulados los mandos que se usan. En instalaciones más complejas formamos al personal del recinto en la puesta en marcha.
¿Se puede ampliar la instalación de megafonía más adelante?
Sí, y conviene preverlo desde el principio. En Llavaneres el amplificador Fonestar PROX-240Z admite cuatro zonas independientes aunque hoy se use una sola: el día que se quiera sonorizar otra parte del recinto no hay que cambiar el equipo, solo llevar la línea nueva hasta ahí.
¿Qué diferencia hay entre un altavoz IP66 y uno IP54 para exterior?
La segunda cifra indica la resistencia al agua según la norma UNE-EN 60529. Un altavoz IP66 aguanta chorros de agua potentes y puede ir a cielo abierto o en una cara expuesta al viento. Un IP54 solo resiste salpicaduras, así que necesita quedar semi expuesto, bajo un alero o el vuelo de una cornisa.


